Con los temblores de los últimos días en Costa Rica, han circulado videos de personas en torres de apartamentos. Gente saliendo de edificios en la madrugada… por ahí he visto videos de lugares como Núcleo Sabana y de varias torres en Rohrmoser. Ninguno de los cuales terminó en mucho: la gente volvió a sus apartamentos, y la vida siguió.
Pero, al ver un video así la gente tiende a preguntarse: ¿cómo se siente un temblor en una torre? ¿Qué pasa estando en un piso 15, 20 o 25?
¿Es como esas escenas caóticas de internet, donde todo se sacude violentamente, se caen los muebles y uno empieza a reconsiderar todas sus decisiones de vida?
Pues, en general, no.
¿Qué se siente realmente?
Un temblor fuerte en una torre se siente. Pero se siente diferente.
La torre puede tener mucho más movimiento que una casa o un edificio bajo. Las paredes suenan, algún mueble puede golpear… y si se nota perfectamente que el edificio está en movimiento.

Creo que lo más cercano que hay es cuando uno lleva el carro a revisión técnica y lo ponen en la máquina de dirección: esa que mueve lentamente todo de lado a lado. Algo así es. Se siente el movmiento lento, de lado a lado.
No es una sacudida rápida, como en una casa (por lo menos durante un temblor moderado). Lo que más se nota, definitivamente, es el sonido. Muchas cosas moviéndose al mismo tiempo y haciendo bulla.
Luego termina la parte fuerte y la torre continúa moviéndose suavemente durante un rato. Como estar en un barco.
Y después vuelve la calma
La escena después de un temblor en una torre es muchísimo menos dramática de lo que uno imaginaría.
Aparecen los mensajes en el chat de vecinos preguntando cómo están todos. Alguien pasa los reportes de OVSICORI. Algunos avisan que van bajando hacia la calle por si alguien más quiere acompañarlos.
Y eso es.

No hay alarmas sonando, cosas que explotan, incendios ni pedazos del edificio cayendo por todas partes.
Esa quizás es la lección más relevante: ser un edificio alto no convierte automáticamente a una torre en un edificio peligroso.
En Costa Rica tenemos desde hace décadas código sísmico que contempla cómo deben hacerse los edificios para resistir un temblor. Parte del trabajo del diseño estructural es lograr que la torre se mueva, sin que eso vaya a causar problemas.
¿Se evacúa el edificio después?
No necesariamente.
Después de un temblor, algunas personas deciden bajar por su cuenta y otras se quedan en sus apartamentos. Uno normalmente no ve cientos de personas reunidas en la calle frente a la torre.

Sale gente, por supuesto. Pero en un edificio donde puede haber 300 personas, quizá uno se encuentra 15 o 20 abajo.
Otra cosa muy distinta es cuando se da una instrucción clara de evacuar. Ahí si: no hay argumento que valga. Cuando hay instrucción oficial de salir, uno sale del edificio. Y ahí sí puede que terminemos viendo a 300 personas reunidas afuera.
De paso no está de más mencionarlo: hay torres que no tienen un plan de emergencia claro, o donde los residentes sencillamente no saben cuál es. Y mejor ni hablemos de salidas de emergencia bloqueadas, cerradas con llave o cosas por el estilo.
Eso no debería pasar. Los procedimientos de emergencia y las medidas de seguridad son importantes precisamente para esos momentos, y hay que respetarlos todo el tiempo.
¿Por qué es tan diferente un temblor en una torre?
Una torre es más flexible que una casa o un edificio bajo.

Podemos imaginarla un poco como un resorte: entre más largo sea, más puede moverse y más lento puede ser su movimiento. Durante un temblor, la estructura se mueve siguiendo al suelo, pero lo hace a su propio ritmo.
Por eso la sensación es diferente, a cuando se está en una casa.
No todos los sismos se sienten igual en una torre, ni todas las torres se comportan exactamente igual. Influye el tipo de temblor, la distancia al epicentro, las características del suelo, el edificio y hasta el piso donde uno esté.
Pero lo importante es que la altura por sí sola no hace que una torre sea más peligrosa, ni más caótica, durante un temblor.
Si profesionales especializados hicieron correctamente el diseño estructural, la construcción tuvo la supervisión adecuada y el edificio recibe el mantenimiento y las revisiones técnicas que necesita durante su operación, vivir en una torre puede ser hasta mejor que vivir en una casa, durante los temblores.
Suena.
Uno definitivamente lo siente.
Y después, todo vuelve a la normalidad.


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